Sueño 4 (¿Parálisis?)
Al ufólogo Orlando que egresó de este plano material y que me compartió su sabiduría.
No fue en el estado de "hipnagogia" cuyo logro no es arduo alcanzar; y no hubo el trampolín del sueño lúcido (consciente y dirigido) previamente pactado que predispone y dispara el viaje astral, cuando mi espíritu fue interceptado y aprehendido. Yo me dormí sin pensar en hacer una proyección astral; hacía tiempo que no me lo proponía, y esa vez tampoco hubo propuesta.
Ahora debo suponer que algún residuo larval quedó rondando, latente en mí (como parásito de la energía del alma que contraje por fallidas experiencias extras corporales mal hechas, y con miedo por ignorancia y por ansiedad sin método ni meditación previos) y en esa actualidad reapareció; y habiendo leído que mi estado era vulnerable (ellos leen el pensamiento a través del fluido ambiente en el que aquél se vuelca),* retomó su maléfica actividad de absorber la energía "fluidica" para alimentarse; y entonces mi cuerpo físico no descansó, dio vueltas, inclinose hacia un lado, hacia el otro naturalmente, maquinalmente desde luego; mas buscando el reposo en su duermevela para restablecer el brío (que se perdió durante el día), y despertó confundido por la interrupción, volviose a dormir, y el alma, en sus idas y venidas de una densidad a otra pasando de un plano al otro distinto sin entender, no tuvo fuerzas suficientes para defenderse o eludir la invasión de entidades obscuras que aparece en esa errancia de vulnerabilidad cuando se abren los portales en una franja temporal bastante amplia que no muere si no es despúes de las seis de la mañana.
Fue entonces cuando en mi habitación, que estaba alumbrada por el tenue resplandor de la pantalla de un monitor, se abrieron las dimensiones desconocidas y se mezclaron los planos de vibraciones que chocan como sonidos cacofónicos entre sí, a los que no les prestamos atención; aunque existen. Mi alma había sido conducida a una baja frecuencia vibratoria; y era en vano quitarla de ahí, puesto que el estado de mis escudos anímicos se hallaba en espera, su indefensión era harto visible, y su facultad volitiva fue neutralizada; por ende quedó casi nula.
Desde mi cama en la que yo yacía boca arriba, (posición peligrosa, pues propicia la parálisis del sueño), iba sintiendo cómo mi "cuerpo etérico" ascendía girando en el sentido del giro de las agujas del reloj, después en sentido contrario, trazaba espirales cadenciosos y rítmicos y me aproximaba al techo.
La sensación mía era de alivio; y hasta cierto punto de exoneración; pues mi cuerpo astral se desprendía felizmente del envoltorio (que es la prisión del alma, tal cual propuso Platón); mas al punto de que traspuso el techo de mi cuarto hubo en el ser mío espasmo, desconcierto, susto y mi espíritu por tal causa quiso volver rápidamente aturdido y corriendo a mi cuerpo carnal.
Y yo vi, desde pocos metros del techo en dirección ascendente una enorme nave extraterrestre del tipo clásico platillo. Pude ver sobre su panza plateada luces azules que supuse ventanales esféricos. Próximos a mi rostro observé a dos seres que no se asemejaban a criaturas de este orbe. Eran diminutos y de baja estatura. Sus ojos eran grandes con respecto a los nuestros, eran redondos y azules. Ellos parecían de metal, de un metal gris azulado. Y sus bocas no se abrían para hablar; porque no eran bocas como las que posee el ser humano, sino que eran cuadradas aberturas enrejadas como las de algunos robots que se muestran en las películas de ciencia ficción, fijas y quietas. De algún modo me hablaron; pero yo no pude entender su idioma. El sonido de su voz era electrónico, chirriante, agudo e hizo doler mis oídos con su frecuencia ensordecedora y maligna.
Elevé una plegaria a Dios y volví a mi cuerpo. Eran las tres de la madrugada.
A los pocos días de esta experiencia inclasificable encontré en mi pierna izquierda cuatro arañazos agrupados en dos que se cruzaban, eran dos pares de rayas paralelas. Aunque esto parezca ridículo debo confesar que yo duermo con ropa en las piernas. Me pregunto entonces: ¿ Cómo es posible que me apareciesen tales rasguños?
Intento de abducción. Arcontes, seres Tulpa, Draconianos. Grises. Reptilianos. "Parasitación astral". ¿Quién sabe?
* Gracias maestro Allan Kardec.
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