Sueño 1

 Sueño 1


 (Nota:  El motivo de compartir este sueño es ese: compartir un sueño y nada más; o en todo caso, mostrar (y no demostrar) que el hombre tiene un espíritu libre e inteligente, que después de que el cuerpo se duerme lo deja, sale de él, vuela y recorre libremente los espacios que autoriza Dios. No busquen maliciosamente otro. Dicen que los sueños sueños son; mas  Dios, los Ángeles, los Santos y las musas usan ese medio para comunicarse con el hombre. Revisen la Santa Biblia. Presten atención a Moisés. Encontrarán un sinnúmero de ejemplos. El autor no puso énfasis en la estética de la forma literaria; ni persigue a través de las visitas virtuales que son humo y vanidad, rédito de ninguna índole ni fama ni gloria. La transcripción fue hecha -como suele suceder- rápidamente para no olvidar detalle sustancioso).

                   “Y habrá señales en el sol, la luna y las estrellas y, sobre la tierra, ansiedad de las naciones, a causa de la confusión por el ruido del mar y la agitación ( de sus olas ). Los hombres desfallecerán de espanto, a causa de la expectación de lo que ha de suceder en el mundo, porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces es cuando verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con gran poder y grande gloria.  Mas cuando estas cosas  comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra  redención se acerca”  Lucas 21, 25.
                    
                   “Él ha cegado sus ojos y endurecido sus corazones, para que no vean con sus ojos, ni entiendan con su corazón, ni se conviertan, ni Yo los sane”. Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y de Él habló”.  Juan 12, 40

                  “No vayáis a pensar que he venido a abolir la Ley y los Profetas. Yo no he venido para abolir, sino para dar cumplimiento. En verdad os digo, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota , ni un ápice de la Ley pasará, sin que todo se haya cumplido.  Por lo tanto, quien violare uno de estos mandamientos, ( aun ) los mínimos, y enseñare así a los hombres, será llamado el mínimo en el reino de los cielos; mas quien los observare y los enseñare, este será llamado grande en el reino de los cielos. Os digo, pues, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”  Mateo 5, 1

                 “El misterio de la iniquidad  ya está obrando ciertamente, sólo ( hay ) el que ahora detiene hasta que aparezca de en medio. Y entonces se hará manifiesto el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca y destruirá con la manifestación de su Parusía;  ( aquel inicuo ) cuya aparición es obra de Satanás con todo poder y señales y prodigios de mentira, y con toda seducción de iniquidad para los que han de perderse en retribución de no haber  aceptado para su salvación el amor de la verdad. Y por esto Dios les envía poderes de engaño, a fin de que crean la mentira, para que sean juzgados todos aquellos incrédulos a la verdad, los cuales se complacen en la injusticia”. Tesalonicenses II.



El día seis de Febrero del año pasado yo soñé con el Papa Francisco.  ¿Jurarías que soñaste con él? No hay que jurar dice el Señor; sino más bien decir sí-sí, no-no, en el sermón de la montaña; el resto es agregado por el Maligno. O sea, si vosotros estáis seguro de la veracidad de algo que queréis afirmar o negar no invoquéis o acudáis a Dios, que no tiene por qué ser testigo de vuestras iniquidades que queréis encubrir ni de vuestros aciertos que se glorían ante los hombres vanamente ni “salir de garante”.  Por otra parte, tal vocablo -jurar- quiere decir “estar bajo la influencia del número siete” que simboliza la perfección. Con todo; es decir, sin responder directamente yo asevero y prosigo:  La visión mía que fue breve captó la imagen de un recinto simple y acotado, espacial y físicamente; y quizá también reducido en el plano espiritual-moral; escribo como segundo término moral ya que ella viene del espíritu y no al revés. Como sea. Había una mesa blanca que estaba ubicada a la izquierda con respecto al eje de simetría imaginario de un cuadro renacentista; sin embargo su alejamiento no era considerable; aunque como dije renglones arriba, el ojo espiritual se inclinaba, sin querer, como atraido por un imán hacia ese lado que se alejaba del centro- eje.
    Yo me hallaba al lado de Francisco. Mis manos estaban apoyadas en el centro de la mesa que carecía de todo elemento litúrgico. Yo permanecía sumamente atento y respetuoso, hacia él y hacia los presentes, pues no ignoraba la gravedad sagrada de esa ceremonia ni la figura harto importante ante la que me vi. Él se disponía  a leer un documento que estaba muy deteriorado a simple vista: amarillo, muy arrugado, con muchos dobleces, etc.  Y como se le complicase la lectura de una palabra por resultarle ilegible, se lo pasó a varios jóvenes. No sé cuántos habría... No representaban gran número o volumen.  Y había ausencia de seres mayores.  Recuerdo que los primeros estaban inclinando ostensiblemente la pintura hacia el lado izquierdo, juntos y apretados, mientras que del otro lado derecho la concurrencia era irrisoria. Ellos tampoco pudieron leer el vocablo que el Papa no pudo, apenas sí entendieron con sus ojos el renglón en el que se hallaba esa conjunción de grafemas.
   Era una fiesta o ceremonia informal;  Francisco lucía la sotana blanca con la que se lo ve a menudo.  Finalmente Francisco se acercó a mí, y me dio el documento. Tranquilo yo, ( y sabiendo que tendría mi tiempo) lo tomé. Quité los pliegues arrugados y gastados, estaba muy marcado ese documento como si fuese un pergamino. Vi el vocablo que él me indicó con el dedo sonriendo, tranquilo y con  paciencia; no obstante había nerviosismo en su rostro. Y al cabo de un tiempo, como notó que yo no pude ayudarlo, tomó el documento que seguía en mis manos y lo fue tironeando hacia sí sin dejar de mostrar una risa amable; pero nerviosa.
   Yo no pude ayudarlo porque tampoco entendí la letra.

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